Y partimos a casa, después de una laaarga y extraña aventura por lares desdeñosos del Multiverso. El Reino de Nut siempre se presenta diferente, dependiendo de tu percepción, que está siempre bajo continuo cambio.
Pero sin más una puerta flotante en mitad de una nebulosa nos ha sorprendido abriéndose e invitándonos a subir a nuestro propio navío, que dejamos a principios de esta aventura y que ahora retomamos. Sin duda los dioses nos lo han cuidado bien. Tan blanco, con vetas doradas, con relieves en madera representando a las bellas criaturas de nuestros mundos, esos Dos que son Uno. ¡Qué bonito es! y mágicamente no nos ha costado subir al barco flotante en mitad de la nebulosa porque unas escaleras doradas han aparecido de la nada para subirnos a él. Y encima ¡hay más tripulantes de lo normal! como si los dioses los hubieran colocado ahí para que nos ayuden en la travesía de vuelta a casa. ¡Se ve que vibramos en la abundancia!
Así que ya volvemos a Niutopía porque tenemos otras cosas que hacer allí. ¿Qué he aprendido de esta aventura? Bueno, tantas cosas. Nada es lo que parece. No somos lo que creemos ser en primera instancia. No hay separación entre el interior y el exterior. Lo que ves es producto de tu inconsciente y si te adentras a él podrás crear tú mismo la realidad más bella imaginada. ¡Todo es por algo! Todos somos Amor y somos extensiones del Amor que todo lo crea con la intención de enseñarnos a vibrar más alto. Las formas cambian y el contenido es esencia y alma. Pero lo mejor de todo ha sido entender que las formas reprensentadas a mi alrededor las creo yo, sin embargo mi corazón sabe que la esencia de los seres que me rodean es pura, es amor y que encima ¡no estamos separados porque más allá de lo que creemos, todos somos parte de un Todo!
Me ha gustado saber que no soy tan pequeña como el ego, si no tan grande como el Multiverso y que tú y yo somos lo mismo. Por eso no me hace falta nada más para abrir mi corazón y amar a todos y todas en cualquier rincón de este cuántico y metafísimo Multiverso.
¿Qué haremos ahora de vuelta en casa? Bueno, creo que será una buena oportunidad para contaros cómo son nuestros Dos mundos que son Uno. Y ya de paso me integraré entre los sabios de la región para aprender de ellos y también desarrollar mi sabiduría interior. ¡Que tengo que desarrollar la paciencia! Pero creo que ya empiezo a enterarme de cómo va esto. ¿Cómo se me podría haber olvidado? A pesar de que mis amigos niutópicos no paraban de recordármelo. Pero es verdad que uno tiene que darse cuenta de las cosas por uno mismo o no hay manera de aprender. Ese es el aprendizaje verdadero, y no aprenderse datos de memoria...
Así que nos veremos pronto por aquí con más historias de Niutopía.
¡Iputji!


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